Es común experimentar:
irritabilidad
cambios bruscos de humor
ansiedad
sensibilidad emocional aumentada
tristeza o sensación de “no ser una misma”
menos tolerancia al estrés
llanto fácil
dificultad para concentrarse
problemas de sueño, que además empeoran el estado emocional
En la perimenopausia suele haber más “montaña rusa” emocional porque las hormonas fluctúan mucho. En la menopausia ya establecida algunas mujeres mejoran, aunque no todas.
También influye mucho:
falta de sueño
estrés crónico
sobrecarga familiar/laboral
sensación de pérdida de vitalidad o cambios corporales
antecedentes de ansiedad o depresión
problemas tiroideos o déficit de hierro/vitamina D/B12
Lo importante es que estos síntomas no se minimicen con el típico “son las hormonas y ya”.
A veces el impacto en la calidad de vida es grande y existen opciones que pueden ayudar:
ejercicio regular
terapia psicológica
manejo del estrés
nutrición adecuada
mejorar el sueño
terapia hormonal bioidéntica con hormonas bioidenticas naturales en algunos casos seleccionados
fitoterapia o algunos tratamientos médicos según cada situación
Hay mujeres que viven esta etapa casi sin síntomas (25-30%) y otras que sienten un cambio emocional muy intenso. Ambas experiencias son normales.