Anemia ferropénica en la perimenopausia y menopausia: el papel del hierro, el cobre y otros minerales
Perimenopausia y Menopausia 08 Jul 2026

Anemia ferropénica en la perimenopausia y menopausia: el papel del hierro, el cobre y otros minerales

La anemia ferropénica es la deficiencia nutricional más frecuente en el mundo y afecta especialmente a las mujeres durante la perimenopausia. Aunque muchas personas creen que el riesgo desaparece con la menopausia, la realidad es más compleja. Durante la transición menopáusica son muy frecuentes los sangrados uterinos abundantes, que pueden provocar una pérdida progresiva de hierro y desencadenar anemia, incluso años antes de la última menstruación. Además del hierro, existen otros nutrientes esenciales para la formación de los glóbulos rojos, como el cobre, la vitamina B12, el ácido fólico y, en menor medida, el zinc. Su déficit puede contribuir a la fatiga y dificultar la recuperación.

 

¿Qué es la anemia ferropénica?

La anemia ferropénica aparece cuando el organismo no dispone de suficiente hierro para fabricar hemoglobina, la proteína que transporta oxígeno en la sangre.

Antes de que aparezca la anemia, muchas mujeres presentan deficiencia de hierro sin anemia, que también puede producir síntomas importantes.

Estadísticas

Aproximadamente el 30 % de las mujeres en edad fértil presentan deficiencia de hierro.

Entre las mujeres con sangrado menstrual abundante, hasta el 60 % pueden desarrollar déficit de hierro.

Entre un 20 y un 35 % presentan anemia ferropénica si el sangrado persiste durante meses o años.

El sangrado uterino abundante afecta aproximadamente al 25-30 % de las mujeres en la perimenopausia.

¿Por qué aumenta el riesgo en la perimenopausia?

Durante esta etapa las hormonas fluctúan de forma importante.

Es frecuente encontrar:

ciclos más largos

menstruaciones muy abundantes

sangrados prolongados

sangrados entre reglas

Las causas incluyen:

Miomas uterinos

Adenomiosis

pólipos endometriales

alteraciones de la ovulación

hiperplasia endometrial

cambios hormonales propios de la perimenopausia

Cada menstruación abundante supone una pérdida considerable de hierro.

Síntomas

Muchas mujeres creen que los síntomas son "normales" de la menopausia cuando en realidad pueden deberse al déficit de hierro.

Entre ellos destacan:

cansancio extremo

falta de energía

dificultad para concentrarse

niebla mental

caída del cabello

uñas frágiles

síndrome de piernas inquietas

dolor de cabeza

palpitaciones

falta de aire

intolerancia al ejercicio

mayor sensibilidad al frío

El déficit de cobre: un gran olvidado

El cobre es imprescindible para:

absorber correctamente el hierro

fabricar hemoglobina

producir glóbulos rojos

mantener el sistema nervioso

formar colágeno

favorecer la producción de energía

Una mujer puede tomar hierro durante meses y no mejorar si existe un déficit de cobre.

¿Quién tiene más riesgo de déficit de cobre?

personas con cirugía bariátrica

enfermedades intestinales

malabsorción

dietas muy restrictivas

exceso de suplementación con zinc durante meses

desnutrición

Síntomas del déficit de cobre

anemia resistente al hierro

cansancio intenso

hormigueos

debilidad muscular

alteraciones neurológicas

disminución de glóbulos blancos

infecciones repetidas

Otros déficits que pueden coexistir

Además del hierro conviene valorar:

vitamina B12

ácido fólico

vitamina D

magnesio

cobre

zinc (evitando excesos)

proteínas

Analítica recomendada

No basta con solicitar una hemoglobina.

Lo recomendable es incluir:

hemograma completo

ferritina

hierro sérico

transferrina

índice de saturación de transferrina

proteína C reactiva (para interpretar correctamente la ferritina)

vitamina B12

ácido fólico

cobre sérico

ceruloplasmina

zinc (cuando esté indicado)

función tiroidea si existe mucha fatiga

¿Cuándo suplementar hierro?

La suplementación debe individualizarse según la analítica y la causa del déficit.

Generalmente se utilizan entre 40 y 100 mg de hierro elemental al día, aunque en muchas personas la administración en días alternos mejora la absorción y reduce los efectos secundarios.

Las formas con mejor tolerancia suelen ser:

bisglicinato ferroso

fumarato ferroso

sulfato ferroso

hierro liposomal (en algunos casos)

Cómo mejorar la absorción

tomarlo con vitamina C

evitar café y té durante 1-2 horas antes y después

separar el hierro de calcio, magnesio y zinc

no tomarlo junto con lácteos

¿Cómo suplementar cobre?

El cobre solo debe suplementarse cuando exista una deficiencia confirmada o una alta sospecha clínica, ya que un exceso también puede ser perjudicial.

La dosis depende de la gravedad y siempre debe ser indicada por un profesional sanitario.

La importancia de tratar la causa

Administrar hierro sin corregir el sangrado es como llenar un cubo con un agujero.

Es fundamental investigar la causa del sangrado uterino mediante valoración ginecológica y tratarla cuando sea posible. En muchas mujeres, controlar el sangrado con tratamiento hormonal, dispositivos intrauterinos con progestágeno o cirugía cuando está indicada permite recuperar las reservas de hierro y prevenir nuevas recaídas.

El enfoque de la medicina integrativa

La medicina integrativa no sustituye a la ginecología ni a la hematología, sino que busca optimizar la recuperación mediante:

corrección de déficits nutricionales

alimentación rica en hierro y proteínas

mejora de la salud intestinal

tratamiento del sangrado abundante

optimización hormonal cuando está indicada

seguimiento analítico periódico

ejercicio adaptado al estado de la paciente

Conclusión

La anemia ferropénica en la perimenopausia es muy frecuente y, sin embargo, sigue estando infradiagnosticada. Muchas mujeres pasan años atribuyendo el cansancio, la niebla mental y la falta de energía únicamente a la menopausia, cuando en realidad presentan una deficiencia de hierro tratable.

Un estudio adecuado debe ir más allá de la hemoglobina e incluir la ferritina y, cuando esté indicado, la valoración de otros nutrientes como el cobre, la vitamina B12 y el ácido fólico. Identificar y tratar la causa del sangrado uterino abundante, junto con una suplementación individualizada, permite mejorar la calidad de vida y prevenir complicaciones a largo plazo.