Hiperparatiroidismo en la menopausia: una causa silenciosa de pérdida ósea que no debemos pasar por alto
Perimenopausia y Menopausia 23 Okt 2026

Hiperparatiroidismo en la menopausia: una causa silenciosa de pérdida ósea que no debemos pasar por alto

 

1. Introducción: cuando la salud ósea necesita algo más que calcio

La menopausia representa una etapa de importantes cambios hormonales. La disminución de los estrógenos acelera la pérdida de masa ósea y aumenta progresivamente el riesgo de osteoporosis y fracturas.

Sin embargo, no toda pérdida de densidad mineral ósea durante esta etapa se debe exclusivamente a la menopausia. Existen enfermedades endocrinas que pueden permanecer ocultas durante años y contribuir al deterioro del esqueleto. Una de ellas es el hiperparatiroidismo, una alteración de las glándulas paratiroides que intervienen en la regulación del calcio, el fósforo y el metabolismo de la vitamina D.

Detectarlo es especialmente importante en mujeres con osteoporosis, fracturas por fragilidad, cálculos renales o concentraciones de calcio elevadas en los análisis.

Se suele afirmar que el hiperparatiroidismo afecta aproximadamente a una de cada 50 mujeres en determinados grupos de edad. Sin embargo, esta cifra no debe presentarse como una prevalencia universal: la frecuencia depende de la edad, la población estudiada, el tipo de hiperparatiroidismo y los criterios diagnósticos. La enfermedad es más frecuente en mujeres y aumenta con la edad, especialmente después de los 50 años.

2. ¿Qué son las glándulas paratiroides y qué función tienen?

Las paratiroides son, habitualmente, cuatro pequeñas glándulas situadas detrás de la tiroides. Aunque están próximas anatómicamente, la tiroides y las paratiroides desempeñan funciones diferentes.

Las paratiroides producen la hormona paratiroidea, conocida como PTH. Su función principal es mantener el calcio sanguíneo dentro de un intervalo adecuado.

La PTH actúa sobre varios órganos:

Huesos: favorece la movilización del calcio del tejido óseo cuando el organismo lo necesita.

Riñones: aumenta la reabsorción renal de calcio y favorece la eliminación de fósforo.

Intestino, indirectamente: estimula en el riñón la formación de calcitriol, la forma activa de la vitamina D, que aumenta la absorción intestinal de calcio y fósforo.

La secreción de PTH responde, sobre todo, a la concentración de calcio ionizado en sangre. Cuando el calcio disminuye, la PTH aumenta; cuando el calcio se eleva, normalmente la secreción de PTH se reduce.

El problema aparece cuando esta regulación deja de funcionar adecuadamente o cuando el organismo necesita producir más PTH para compensar otra alteración.

3. ¿Qué relación existe entre la menopausia y el hiperparatiroidismo?

La menopausia y el hiperparatiroidismo son procesos distintos, pero pueden coincidir y agravar determinados riesgos.

Disminución de los estrógenos

Los estrógenos contribuyen a mantener el equilibrio entre la formación y la resorción ósea. Tras la menopausia, aumenta la actividad de los osteoclastos, células responsables de la resorción del hueso.

Si una mujer presenta además hiperparatiroidismo primario, el exceso de PTH puede incrementar la pérdida ósea, especialmente en determinadas regiones del esqueleto, y aumentar el riesgo de osteoporosis y fracturas.

Déficit de vitamina D

La insuficiencia de vitamina D reduce la absorción intestinal de calcio. Como respuesta, el organismo puede elevar la PTH para conservar el calcio sanguíneo. Este mecanismo se denomina hiperparatiroidismo secundario.

Es importante distinguirlo del hiperparatiroidismo primario: en el primero, la PTH aumenta como respuesta a otra alteración; en el segundo, la secreción hormonal es inapropiada debido a un problema de las propias paratiroides.

Envejecimiento y función renal

Con la edad pueden coexistir menor ingesta de calcio, déficit de vitamina D, malabsorción intestinal, reducción de la función renal y tratamientos que modifican el metabolismo mineral.

Todos estos factores deben evaluarse antes de establecer un diagnóstico.

Una idea fundamental: la menopausia no causa necesariamente hiperparatiroidismo. Ambas condiciones pueden coexistir, y reconocerlas permite individualizar la prevención y el tratamiento de la osteoporosis.

4. Tipos de hiperparatiroidismo

Hiperparatiroidismo primario

Se produce cuando una o varias glándulas paratiroides secretan PTH de forma inapropiada.

Las causas principales son:

Adenoma paratiroideo benigno, la causa más frecuente.

Hiperplasia de varias glándulas.

Con menor frecuencia, carcinoma paratiroideo.

En la mayoría de los casos, el problema no es un cáncer. La presencia de un adenoma no significa que exista malignidad.

El patrón analítico clásico es calcio elevado con PTH elevada o inapropiadamente normal. Una PTH dentro del intervalo de referencia puede ser anormal si el calcio está elevado, porque en esa situación debería estar suprimida.

Hiperparatiroidismo secundario

Es una respuesta compensatoria a una alteración del equilibrio mineral. Sus causas incluyen:

Déficit de vitamina D.

Enfermedad renal crónica.

Ingesta insuficiente de calcio.

Malabsorción intestinal, por ejemplo, en determinadas enfermedades digestivas.

Otras alteraciones del metabolismo del fósforo.

En este caso, el calcio suele ser normal o bajo, aunque el patrón depende de la causa y del estadio de la enfermedad renal.

Hiperparatiroidismo terciario

Puede aparecer en personas con enfermedad renal crónica de larga evolución, cuando las paratiroides desarrollan una secreción autónoma de PTH. Suele asociarse a antecedentes de hiperparatiroidismo secundario prolongado.

Hiperparatiroidismo primario normocalcémico

En esta variante, la PTH permanece elevada, pero el calcio total ajustado por albúmina y el calcio ionizado son normales de forma persistente.

Solo puede diagnosticarse después de excluir cuidadosamente las causas secundarias de elevación de PTH, como el déficit de vitamina D, la enfermedad renal, la ingesta insuficiente de calcio y ciertos medicamentos.

5. ¿Cómo se confirma el diagnóstico?

La confirmación requiere una evaluación analítica completa y, con frecuencia, repetir las determinaciones para comprobar que la alteración es persistente. Se mide el calcio total y se corrige por la concentración de albúmina, ya que una albúmina baja puede hacer que el calcio total parezca falsamente reducido. También puede medirse directamente el calcio ionizado, que refleja la fracción biológicamente activa.

La PTH debe interpretarse junto con el calcio: un calcio elevado acompañado de una PTH alta o inapropiadamente normal sugiere hiperparatiroidismo primario. Además, conviene determinar la vitamina D para descartar un hiperparatiroidismo secundario por déficit, y evaluar la función renal mediante creatinina y filtrado glomerular estimado, porque la enfermedad renal puede elevar la PTH y modificar el metabolismo del calcio y el fósforo.

Estos resultados deben valorarse en conjunto, teniendo en cuenta la ingesta de calcio, los medicamentos y otras posibles causas antes de establecer el diagnóstico definitivo.