El Shen inquieto: cuando el corazón no puede descansar
En la MTC, el Corazón alberga el Shen. Cuando el Shen está tranquilo, la persona duerme bien, piensa con claridad, regula sus emociones y responde a los problemas sin quedarse atrapada en ellos.
Sin embargo, diferentes patrones pueden alterar este equilibrio:
Calor con Flema que perturba el Corazón.
Estancamiento del Qi del Hígado que genera calor.
Deficiencia de Sangre o Yin del Corazón.
Desequilibrio entre Corazón y Riñón.
Uno de los patrones más llamativos es el Calor con Flema, donde la mente parece "llena de ruido". Los pensamientos aparecen de forma continua, cuesta concentrarse, dormir y desconectar. La persona analiza cada detalle una y otra vez.
La analogía de la leona
Una imagen que ayuda a comprender este funcionamiento es la de una leona extremadamente alerta.
Si lanzamos un pequeño trozo de carne cerca de ella, no centra toda su atención en la carne. Primero fija completamente la mirada en quien la ha lanzado, porque intenta entender la intención, el peligro y el contexto.
El cerebro hiperanalítico funciona de manera parecida.
No se conforma con el hecho ocurrido.
Quiere saber:
¿Por qué pasó?
¿Qué significa?
¿Qué pensaron de mí?
¿Qué debería haber hecho?
¿Cómo evitar que vuelva a suceder?
Su atención permanece "enganchada" a la situación mucho después de que haya terminado.
Desde un punto de vista neurocientífico, este fenómeno se relaciona con la rumiación mental, una estrategia poco eficaz en la que el cerebro intenta resolver una situación repasándola repetidamente, pero sin llegar a una solución.
¿Cómo suele ser esta persona?
Muchos pacientes presentan varias características:
Muy responsables.
Perfeccionistas.
Gran sentido de la justicia.
Muy trabajadores.
Sensibles al caos.
Les cuesta delegar.
Analizan constantemente.
Les cuesta relajarse incluso en vacaciones.
Llegan al final del día con el cerebro agotado, pero incapaces de dormir.
Con frecuencia no es el cuerpo el que está cansado, sino la mente.
¿Qué ocurre cuando explotan?
Puede ocurrir que una persona acumule tensión durante semanas.
Después, un comentario de la pareja, un conflicto con un compañero o una discusión con los hijos actúa como el detonante.
Entonces aparecen:
gritos,
irritabilidad,
respuestas impulsivas,
sensación de perder el control.
En la MTC esto puede interpretarse como un ascenso brusco del Yang del Hígado o un estancamiento del Qi que genera calor.
Tras la explosión llega otra fase muy característica:
culpa,
vergüenza,
tristeza,
necesidad de analizar una y otra vez lo sucedido.
Y comienza otro círculo de sobrepensamiento.
El cerebro necesita terminar el proceso
Muchas personas intentan olvidar rápidamente lo ocurrido.
Sin embargo, este tipo de cerebro suele necesitar exactamente lo contrario.
Necesita comprender.
Necesita ordenar.
Necesita encontrar un aprendizaje.
Si no lo hace, la situación permanece "abierta" y el cerebro continúa trabajando durante la noche.
¿Por qué escribir ayuda tanto?
Una herramienta sorprendentemente eficaz es escribir, no pensar.
Pensar mantiene la información dentro del cerebro.
Escribir la coloca fuera.
Desde la psicología se conoce como escritura expresiva.
El investigador James W. Pennebaker demostró en numerosos estudios que escribir sobre experiencias emocionalmente intensas durante varios días puede:
disminuir la rumiación,
mejorar el sueño,
reducir el estrés,
favorecer la regulación emocional,
disminuir síntomas de ansiedad y depresión
Metaanálisis posteriores muestran beneficios pequeños o moderados, especialmente cuando la escritura ayuda a organizar y dar significado a la experiencia, aunque no sustituye el tratamiento psicológico cuando existe un trastorno mental.
¿Cómo escribir?
No se trata de hacer un diario perfecto.
Se trata de sacar el contenido del cerebro.
Por ejemplo:
¿Qué pasó?
¿Qué sentí?
¿Qué necesitaba realmente?
¿Qué fue injusto para mí?
¿Qué parte puedo cambiar?
¿Qué puedo hacer diferente la próxima vez?
Cuando el cerebro encuentra una explicación coherente, disminuye la necesidad de seguir repasando el problema durante horas.
Después de escribir: sentir el cuerpo
Muchas personas intentan dejar de sentir.
Sin embargo, las emociones también se expresan en el cuerpo.
Después de un episodio intenso puede ser útil detenerse unos minutos y observar:
veo borroso,
tengo vértigo,
me cuesta respirar,
tengo la boca seca,
noto el corazón acelerado,
me tiemblan las manos,
siento hormigueo,
noto los músculos tensos,
no siento bien los pies,
tengo ganas de llorar.
No es necesario luchar contra estas sensaciones.
La investigación sobre mindfulness, conciencia corporal e interocepción muestra que observar las sensaciones físicas con curiosidad y sin juzgarlas puede reducir la activación del sistema nervioso y favorecer la regulación emocional. Nombrar las sensaciones ("mi corazón late muy rápido", "tengo tensión en el pecho") también puede disminuir la intensidad emocional en muchas personas.
A menudo, tras unos minutos, la intensidad comienza a bajar de forma natural.
Meditar llega después
Muchas personas intentan meditar inmediatamente cuando la mente está saturada.
Sin embargo, para un cerebro hiperanalítico esto suele resultar muy difícil.
Con frecuencia el orden más útil es:
Dormir lo suficiente.
Hacer menos durante el día.
Comer de forma adecuada a la propia constitución y mantener horarios regulares.
Escribir lo ocurrido para vaciar la mente.
Comprender qué desencadenó la reacción.
Sentir las emociones y las sensaciones corporales sin rechazarlas.
Cuando la mente ya está más tranquila, practicar meditación o respiración consciente.
Un enfoque integrativo
Desde la Medicina Tradicional China, reducir el calor interno, movilizar el Qi estancado y calmar el Shen puede ayudar a disminuir la hiperactividad mental. Desde la medicina occidental, también es importante valorar factores como el estrés crónico, el insomnio, la ansiedad, el consumo de cafeína, la falta de descanso o la presencia de trastornos del estado de ánimo.
No se trata de eliminar un cerebro analítico, ya que esa capacidad puede ser una gran fortaleza. El objetivo es que la mente pueda pensar cuando es necesario y descansar cuando ya no lo es. Cuando el cerebro encuentra un espacio para escribir, comprender, sentir y recuperarse, disminuye la necesidad de seguir buscando respuestas durante la noche, mejora el sueño y suelen mejorar también las relaciones familiares, de pareja y laborales.